EL  JAIDO 

 

 

 

Punto de partida: Las Salas

Altitud: 1.825 m.

Desnivel: 815 m.

Tiempo: 3,5 h de subida y 2,15 de bajada

Dificultad: Alta-Media

 

 

Corte Clara

 
 


El Saltadero

 
El Jaido es la segunda montaña más característica de Las Salas después de la Peña de Las Pintas. EL JAIDO  no es sólo un pico; en realidad se trata de un macizo montañoso coronado por un conjunto de picos o alturas (Peña Verde, Los Janos, Cueto Cabrón, La Muga o Peña Caballo, etc.) que limitan a Las Salas por el Sur, separándola de los terrenos de Argovejo y de Remolina. La altitud mayor es de 1.825 m. y corresponde a Los Janos que es el pico central. Jano era un dios griego que tenia dos caras; de ahí que Los Janos sean en realidad dos picos casi gemelos, de altitud  parecida (uno tiene 1.825m. y otro 1.823m. ). En su parte baja-media  El Jaido está cubierto por un espeso monte de hayas mezcladas de vez en cuando con muchas otras especies de árboles como tejos, enebros, robles etc .La piedra es caliza. Jabalí, corzo, rebeco, águila etc. son algunos de los “habitantes” mayores de este  macizo.

     

     La subida al Jaido no es complicada si se pone un mínimo de cuidado. Toda la vida, hasta hace relativamente pocos años, el Jaido fue el lugar por excelencia para apacentar las ovejas y las cabras (“el ganao”) y, sin darle la menor importancia, los pastores subían hasta casi su misma cumbre todos los días (y algunos hasta dos veces en el mismo día y en madreñas si hacía falta). El mayor peligro está en no coger la ruta adecuada y meterse en “berenjenales” y también en la caída de piedras si va mucha gente.

 

     Por las vertientes de Remolina y de Argovejo  la subida es más sencilla y tendida pero evidentemente no es “la nuestra”.  Desde Las Salas se puede subir por muchos sitios sin peligro aunque siempre con cuidado porque el terreno es más complicado que, por ejemplo,  el de las Pintas, pero una de las subidas más bonitas es por Corte Clara que es la que con más frecuencia utilizaban antiguamente los pastores cuando iban con las ovejas.

 

Esta subida empieza un poco más allá del puente de La Olla, en los praos de Remanganes (hay algún “jito” o montoncito de piedras señalizándolo pero son

 

 

difíciles de seguir)  La primera parte es algo compleja pues transcurre entre hayas sin senda . Hay que ir subiendo y arrimándose a la roca de la izquierda hacia el paso clave, que es casi el único posible. Así se llega hasta El Saltadero, paso algo delicado sobre la roca lisa para los que tienen vértigo y por donde las ovejas debían cruzar de una en una por lo estrecho del mismo. Se atraviesa andando, sin problemas, de derecha a izquierda. Una vez superado este paso, se entra en la amplia canal de Corte Clara y, derecho arriba con fuerte pendiente, disfrutando de una vista preciosa sobre el Valle del Esla se llega hasta Peña Verde donde pueden aún verse los restos de las antenas que sirvieron a la primera televisión de Las Salas y que había que mantener operativas subiendo pesadas (10Kg) pilas eléctricas cada tres meses. Si se busca con cuidado se podrá encontrar en la subida una fuente en medio de Corte Clara donde “echar las diez”. También, si se tiene la suerte de ir acompañado por algún entendido podrán identificarse (con la vista) otros sitios atractivos del Jaido como Corte Oscura, Canal Guerrida, La Nebleda, etc.

 

      Desde las antenas se continúa por el mismo filo del cuchillar de la cumbre, con cuidado, especialmente si hace viento,  y en poco tiempo se llega al Ventano, gran arco natural, que hoy ya no lo es pues fue derruido por la maza “habilidosa” de alguien que se aburría mientras sesteaban las ovejas. Desde El Ventano se acomete la última subida por un estrecho canalizo bien marcado hacia la cumbre por el que, trepando un poco (hay que agarrarse con las manos y con cuidado de no tirar piedras), llegamos a la misma cima (Pico Jano, 1823 m.) donde hay un mojón de piedras y una placa puesta en 1997 por la Asociación El Escubiello. El punto más alto del Jaido es realmente el otro pico Jano gemelo de éste que está algo más hacia el Sudeste (1.825 m.) y al que se puede pasar con mucho cuidado, mejor bajando primero un poco para rodearlo por la parte de Argovejo ya que el terreno por el lado de Las Salas (Cueto Cabrón) hace honor a su nombre y es delicado. De todas formas no es imprescindible pasar pues, además de tardar más de media hora en ello, la vista desde allí es menos  completa que desde el primer pico y no se ve el pueblo. Desde este primero se ven perfectamente  todas las casas del pueblo de Las Salas y se puede oír jugar a los bolos a pesar de la distancia. El panorama que se divisa en derrededor es impresionante, en especial sobre las aguas del pantano.

 

       Desde la Olla hasta la cumbre se vienen a tardar de tres horas  a tres horas y media, según el ritmo, sin contar paradas .El mayor riesgo  de esta subida está en la caída de piedras que hay que evitar a toda costa especialmente en el último tramo.

 

     Después de descansar, comer algo y beber otro poco (si se lleva qué, porque no hay fuentes cerca), se empieza a bajar por el mismo sitio de la subida hasta las  antenas de TV y de éstas, ya por la parte que da a Las Salas y por terreno pedregoso, hacia El Collao, preciosa campera con vista a la Olla y al Pantano a la vez, donde se debe tomar un respiro. Desde aquí puede optarse por volver a la Olla bajando sin problemas “a derecho” por El Valle o, mejor, atravesar el frondoso monte de hayas que mira hacia el pueblo rumbo a Los Rejos, poco más allá del Escubiello, en el camino de Las Salas a Remolina. Esta última bajada es más atractiva y puede hacerse sin peligro dejándose resbalar por el lecho de hojas secas que cubren el suelo del monte. De vez en cuando quizás alguna zarza, ortiga o rama nos arañará las piernas si no llevamos pantalón largo, pero en poco más de hora y media desde El Collao (dos horas y  cuarto desde la cumbre) estaremos abajo. También, con suerte, encontraremos una fuente al comienzo de Las Mueldas (Las Mueldas son restos de antiguos aludes de nieve) y otra en Pandetita ya cerca del camino, pero, si no se conocen, las probabilidades de beber son pequeñas. Un chapuzón en El Escubiello nos dejaba como nuevos antes de construirse el pantano. Ahora hay que sperar a llegar a casa para ducharse.

 

     En resumen, una excursión que merece la pena si el tiempo acompaña, pero que debe hacerse con respeto y sólo por aquéllos acostumbrados a andar por las peñas y mejor acompañados por alguien que haya subido antes. Aunque es posible, no merece la pena hacerla en una mañana ya que es un  paseo para  disfrutarlo a fondo.

 

  Otra variante también atractiva puede ser la subida desde Argovejo por el camino de Llampas-Llampiellas hasta la Muga (lindes con Remolina) que permitirá recorrer sin demasiados problemas toda la crestería subiendo a las dos cumbres para luego acabar bajando por el Valle hasta la Olla. Se echa el día completo (unas 6  horas, más menos, sin incluir paradas). Luego hay que volver a Argovejo a buscar el coche.